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domingo, abril 08, 2007

Con la permisidad de degenerados funcionarios de turno, que debieran sufrirlo en sus propios hijos.

Adolfo Leonardo Zanger adolfoz@uolsinectis.com.ar

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Fecha: 07-abr-2007

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Hora: 8:50
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Infame tráfico laboral y sexual

Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones da cuenta de la existencia, a nivel mundial, de prácticas aberrantes por las cuales cerca de dos millones y medio de personas son objeto de un comercio cuya finalidad es llevarlas a un estado de esclavitud laboral o sexual.

Estas prácticas, que se basan en el engaño y en las falsas promesas a seres humanos que esperan mejorar su situación económica, se realizan en la Argentina de variadas maneras, algunas de las cuales implican su ingreso en el país y en otras, su salida rumbo a otros lugares del mundo, particularmente España.

El tráfico sexual parte de una vieja "receta", con más que antiguos precedentes y que consiste en publicar anuncios en los medios de comunicación en los cuales se ofrece a las mujeres jóvenes trabajo en buenas condiciones, en empleos domésticos o de otros tipos, para destinarlas después a ejercer la prostitución.

A veces el trabajo existe, tanto para hombres como para mujeres, pero se realiza en condiciones infrahumanas.

Son tristemente conocidos en nuestro país los casos de mujeres peruanas, paraguayas y bolivianas, que son atraídas y engañadas con la posibilidad de trabajo, para lo cual firman algún tipo de contrato de préstamo, que documenta el dinero supuestamente adelantado por el rufián que favorece el ingreso en la Argentina.

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Luego se las secuestra, se les retienen los documentos y se las encierra en prostíbulos estrictamente vigilados, aduciendo que tienen que trabajar prostituyéndose para pagar la deuda.

En muchos casos, por cualquier nimiedad, se las multa de modo que nunca lleguen a poder pagarla y sigan así sometidas.

Este infame tráfico internacional, de "importación", también tiene su contrapartida de "exportación" de chicas argentinas, a menudo también extorsionadas con fotos o filmaciones que se les tomaron luego de drogarlas, para tratar de lograr que la vergüenza las haga desistir de todo intento de fuga.

El hecho de que este tráfico humano proporcione réditos realmente enormes -se ubica en el tercer lugar mundial, después de la venta de armas y drogas- explica que sea tan difícil de erradicar.

Por ejemplo, una chica joven puede venderse en 5000 pesos y una vez que ha sido prostituida su destino se desarrollará en algún prostíbulo, de los muchos que existen en distintas regiones del país o del resto del planeta.

El tráfico es también interprovincial, y genera una intensa trata interna entre casi todas las provincias argentinas; la de Misiones es una de las proveedoras por antonomasia.

El tesón de Susana Trimarco de Verón, premiada recientemente en los Estados Unidos por su coraje en la búsqueda de su hija Marita, secuestrada en Tucumán en abril de 2002, puso de manifiesto que existen unas 500 mujeres en la Argentina, víctimas de las bandas de rufianes explotadores de mujeres.

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La señora Varón llegó a disfrazarse de prostituta en su incansable investigación, gracias a la cual lograron la libertad 100 mujeres, se destituyó a un juez y se descubrieron las complicidades mafiosas de comisarías y juzgados, autoridades provinciales y nacionales, sin las cuales estas desapariciones serían sumamente difíciles.


Que existan y sean medianamente ubicables en burdeles que se convierten en prisiones es una ignominia que ningún Estado puede tolerar.

La política y la policía muchas veces no ignoran estas detestables realidades, pero, por uno u otro motivo, no se actúa como se debería.

Desde 2005 hay en el Congreso un proyecto de reformas del Código Penal que intenta tipificar mejor este delito e incluye la sanción a la captación, transporte o traslado de personas para su explotación comercial, desde y hacia el exterior, o desde una provincia a otra, sin que importe el consentimiento de la víctima, lo que convierte el delito en federal.

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Es que se presume la explotación de las necesidades de las víctimas, además de las conocidas formas de engaño.

El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) y la Organización Internacional para las Migraciones acaban de lanzar una campaña nacional que proclama: "No a la trata de personas.

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No a la esclavitud moderna", y que tiene como objetivos combatir, sensibilizar y generar conciencia en la población sobre este tema, y aspira a suscitar una intensa movilización en todos los aspectos, económicos, sociales, éticos y jurídicos del asunto, ya que no hay justificativo alguno para que en la Argentina siga existiendo un tráfico tan degradante.

Con muy buen criterio se ha elegido a la actriz Natalia Oreiro, ampliamente conocida por su trabajo en TV y en cine, para ser la voz y la figura de esta campaña.

Es de esperar que esta vez se cuente definitivamente con la voluntad política necesaria para atacar de raíz este vergonzoso cáncer social.

LANACION•COM Sabado 7 de abril de 2007